Parkinson y Ejercicio Físico

29 Enero 2018, 12:00 am Escrito por 
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La enfermedad de Parkinson (EP) es una enfermedad neurodegenerativa progresiva incurable que afecta al 1% de la población mayor de 60 años y en la que la edad es un factor de riesgo (Herrero, 2010). Se caracteriza por la combinación variable de bradicinesia, rigidez y temblor. En España hay registrados 80.000 pacientes con esta enfermedad a los que habría que sumar todos aquellos que aún no están diagnosticados. Factores como traumatismos, estrés, personalidad depresiva, estreñimiento, contacto con metales, consumo de agua de pozo, residencia en ámbito rural, uso de herbicidas y otros, aumentan el riesgo de padecer la enfermedad. (Ministerio de Sanidad y Consumo, 2004).

Estudios con roedores demuestran que el ejercicio intenso puede contribuir a la supervivencia y neuroplasticidad de las neuronas dopaminérgicas haciendo que sea posible en algunos casos reducir la dosis de medicación. Además observaron una reducción del 50% del riesgo de desarrollar EP en los hombres con actividad física vigorosa en comparación con los que realizaron una actividad física leve. Según Ibarra et al. (2010) los programas de rehabilitación orientados en ejercicios estandarizados aumentan la longevidad del músculo y posponen el declive físico inevitable en la EP.

Un programa de ejercicio es útil en cualquiera de los estadios de la EP y debe ser practicado sin llegar a un esfuerzo excesivo que ocasione cansancio en el paciente y lo desmotive. (Ibarra et al. 2005)

La mayoría de los autores señalan que el ejercicio físico debe formar parte del tratamiento no farmacológico del paciente, pero hay cierta controversia acerca de cómo secuenciar y administrar este tipo de terapias.

Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de diseñar un programa físico de rehabilitación para estos usuarios, es establecer que problemas pueden ser enmendados, cuales compensados y cuales son directamente no tratables. El objetivo básico será la independencia en la vida diaria del paciente. (Hernández et al., 2006).

La postura en flexión es típica en pacientes de Parkinson, se debe en gran medida al acortamiento y retracción de músculos ligamentos y capsulas articulares, esto provoca que se vean alterados los patrones de marcha. En concreto son los músculos flexores de la cadera y los gastrognemios los que impiden un movimiento correcto, es importante también trabajar la musculatura flexora del tronco.

La rigidez también se puede tratar con técnicas de relajación. Algunos autores indican que tampoco se deben dejar de lado los ejercicios respiratorios ya que su postura en flexión limita la expansibilidad de la caja torácica y una disminución de la mecánica respiratoria.

Diversos autores demostraron que el fortalecimiento funcional es más eficaz en los pacientes que a través de la utilización de cargas. El objetivo principal es la adquisición de resistencia muscular y no la hipertrofia.

Otra buena opción son las piscinas terapéuticas; recientemente, diversos autores han indicado la utilización de la hidroterapia en la rehabilitación de los pacientes neurológicos, incluyendo enfermos de Parkinson. Entre los beneficios de este tipo de terapias Vivas (2008) señala entre otros:

  • Reducción del tono muscular: la terapia en agua tibia o caliente, 32 -36o C reduce el tono muscular pudiendo actuar como un recurso suplementario en la disminución de la rigidez del paciente
  • Mejora del equilibrio: durante la inmersión, la adaptación del cuerpo a las fuerzas de flotación para mantenerse, avanzar o sumergirse en el agua, aumenta la capacidad motriz y el equilibrio.
  • Incremento del rango de movimiento y de la movilidad funcional: en el agua se puede simular actividades funcionales como la marcha, sentarse y levantarse con mayor seguridad que en el medio terrestre.
  • Mejora del estado psicológico

Parece claro por lo tanto que el ejercicio físico ayuda a paliar los síntomas más limitantes de esta enfermedad como son las alteraciones en la marcha, lo temblores y la rigidez muscular. Es necesario implementar programas entrenamiento en las terapias de rehabilitación que lleve a cabo el paciente como complemento a las terapias farmacológicas. Es importante destacar los beneficios que tienen las actividades en medios acuáticos para este tipo de personas. 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Ibarra L.C. et al.(2010) Ejercicio, calidad de vida y enfermedad de Parkinson. MedULA Nº19. Mérida. Venezuela.
  • Hernandez Tapanes S. et al. (2010) Rehabilitación en la Enfermedad del Parkinson. Archivos de Medicina. 
  • Herrero Ezquerro, M.T (2010) Enfermedad de Parkinson. Anales. Reial Acadèmia de Medicina de la Comunitat Valenciana Nº 11. Valencia 
  • Vivancos Matellano, F. y Arpa Gutierrez F.J (2004). Tratamiento de la Enfermedad del Parkinson. Información terapéutica del Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Sanidad y Consumo. Madrid
  • Vivas Costa, J. (2008) Estudio Comparativo del Efecto de la Fisioterapia en Piscina vs. Suelo en Pacientes con Enfermedad de Parkinson. Tesis Doctoral. Universidad de A Coruña. A Coruña 

 

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Andrés Maroto

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